6 de mayo de 2017

M de Mamá

Cuando te conviertes en madre de quien has llevado durante tanto tiempo dentro de ti, o en tu corazón... NADA vuelve a ser igual, porque quien ha llegado viene para revolucionarlo absolutamente TODO.
Cuando te conviertes en madre, de pronto, todo tu alrededor parece saber más que tú, todos opinan y tú... Tú te sientes perdida en muchas ocasiones, a pesar de los millones de consejos y, en parte, gracias a tanto juicio y tanta crítica.
Cuando te conviertes en madre, tus hormonas bailan a tal velocidad que te vuelves la persona más vulnerable y más fuerte a la vez. Lloras, ríes y te emocionas todo el tiempo, casi al momento. Por todo. Por cada avance, por cada duda, por cada cambio, por cada gesto.
Cuando te conviertes en madre tu mundo, que es casi más de tus hijos que tuyo, gira a la velocidad de la luz, te transformas en esa mujer orquesta que llega a todo, que estira los segundos, que se inventa la mejor comida del planeta con tan sólo un ingrediente y medio.
Cuanto te conviertes en madre... DUDAS MIL VECES, pero aunque casi nunca nadie te lo diga, también ACIERTAS MIL VECES con cada decisión que tomas, siguiendo tus corazonadas, y entonces aprendes, de verdad, lo que es el instinto animal; te vuelves la leona que lucha por salvar a sus cachorros de este mundo de locos.
Cuando eres madre... LLORAS tantas veces como RÍES. Sufres con cada mínimo dolor que padecen o con cada pequeña decepción que pasan. Te enfadas contigo misma y te exiges a niveles que jamás pensaste que te evaluarías.
Cuando eres madre asumes que vives subida a un vagón de montaña rusa, a diario, sin descanso, sin diferencia entre día y noche porque cada paso es una nueva aventura.
Cuando eres madre tienes los sentimientos a flor de piel, TODOS. Y a veces hablas dulce y otras no, y cuando es "no", te fustigas por haber elevado la voz, o haberte enfadado o, simplemente, por no haberte quedado más rato jugando con ellos porque tenías una lavadora esperando.
Cuando eres madre, casi siempre eres tu propio juez, el más severo, y también el más injusto, y no aceptas que igual que tus hijos necesitan cometer errores para aprender, tú también. Porque no hay manuales para ser madre, ni estudios, ni exámenes, y porque cada día es una novedad absoluta que tienes que resolver lo mejor que puedas.

Pues, MAMÁ, por si no lo sabes... Cuando te conviertes en madre eres la DEFINICIÓN PERFECTA DE ENTREGA, GENEROSIDAD, RESPETO, AMOR, TOTALIDAD, VALENTÍA, FUERZA, LUCHA, VALOR (que no valentía), EJEMPLO, DEDICACIÓN y APRENDIZAJE.

FELIZ DÍA A TODAS ESAS MAMÁS QUE AMAN INCONDICIONALMENTE, pero de verdad, desde el respeto y la admiración a sus hijos, con todo lo que eso implica.

FELIZ DÍA A TODAS ESAS MADRES QUE, a pesar del cansancio y los momentos complicados, SIENTEN QUE SUS HIJOS LES DAN LA VIDA, pero que cada noche, al besarlos y arroparlos... se olvidan de recordar que ELLAS SE LA DIERON ANTES A ELLOS, mientras los gestaban en su vientre o en su corazón, y que ése fue su primer gran acto de GENEROSIDAD y ENTREGA. 😊

FELIZ DÍA SÚPER MAMIS. 💖😍⭐

29 de abril de 2017

UNISEX

La sonrisa es unisex.
La risa es unisex.
Llorar es unisex.
Divertirse es unisex.
La trastada es unisex.
Compartir es unisex.
Imitar es unisex.
La crianza es unisex.
La infancia es unisex.
La adolescencia es unisex.
El diálogo es unisex.
Desastrar es unisex.
Ordenar es unisex.
Disfrutar es unisex.
Sufrir es unisex.
Comer es unisex.
Beber es unisex.
Confiar es unisex.
Luchar (por tus valores) es unisex.
La sinceridad es unisex.
El engaño es unisex.
Dormir es unisex.
Soñar es unisex.
Cantar es unisex.
Bailar es unisex.
Leer es unisex.
La felicidad es unisex.
El dolor es unisex.
La tristeza es unisex.
La alegría es unisex.
El miedo es unisex.
La rabia es unisex.

Sentir es unisex.

Aprender es unisex.
Enseñar es unisex.
VIVIR ES UNISEX.
Morir es unisex.

Jugar... DEBERÍA SER unisex.

Noni Medina Ibáñez.