12 de febrero de 2018

Cuando WW deja su escudo

Hay días en los que el escudo estorba, entre bolso, bolsa de trastos del trabajo, nevera de la comida y la compra de mercadona. Además del lastre que supone repetir taitantas veces a sus hijos que por favor saquen, de una vez, sus mochilas del maletero, se pongan abrigos, cierren la puerta del coche y miren antes de cruzar.
Y esta parte es sólo la llegada a casa de un día cualquiera.
Así que los días así, Wonder Woman, olvida el escudo donde puede, porque cargarlo es casi peor que no hacerlo.
Y los días que WW deja el escudo... Se vuelve humana.
Una humana de ésas que lloran, sí, en cualquier rincón e intentando disimularlo en cuanto se acerca alguien.
Una humana de ésas que se rompen un poquito de vez en cuando, y que desean ponerse en huelga general de todo y todos, a sabiendas de que no puede, y sin llegar a hacerlo.
Una humana de ésas que se inflan a chocolate para coger fuerzas. Vale, para coger fuerzas o simplemente no ponerse a lanzar macetas de un piso a otro, por ejemplo.
Y es que... Cuando Wonder Woman deja su escudo, lo único que está pidiendo a gritos es que el mundo se dé que cuenta de que, en realidad, lo suyo es sólo un disfraz. Que es más humana que nadie. Que no tiene poderes. Que se cae veinte veces al día y, a veces, sólo consigue levantarse diecinueve. Y que ella también tiene derecho a romperse y a no poder sostener a nadie, ni a su escudo. Porque estar intentando salvar el mundo, su mundo, cada día, la verdad es que puede llegar a agotar hasta a una súper heroína. Y ella en realidad, no lo es. 
WW es sólo una mujer, madre para más inri, que no tiene ni idea de cómo ni por qué, pero que le pone tanto empeño al cómo... que casi parece tener súper poderes.

4 de febrero de 2018

4 de febrero o mi isla

4 de febrero, 19 de octubre o 2 de diciembre.

En realidad todos los días maldigo igual al puto cangrejo que se llevó para siempre a dos de las personas más bonitas de mi vida.
Hoy es el día mundial de la lucha contra el cáncer, y me parece una excusa perfecta para poner por escrito parte de lo que pienso todos y cada uno de los días desde aquel 19 de octubre. 
Hoy es el día perfecto para dedicar un segundito a mandar energía de la buena a todas esas personas que han batallado o están batallando, para que esta enfermedad pase y se vaya para siempre de sus vidas.

¿Sabes qué, papá? Cuando estoy muy cansada, cuando dejo a un lado el escudo de Wonder Woman y mi sonrisa se convierte en línea recta... Echo de menos escaparme a tu casa un rato, a tu sofá, a tu batín de cuadros, a tu cenicero lleno de colillas y tus gafas en el suelo, junto a tus zapatillas de ir por casa.
Cuando suena una canción que me recuerda a ti, echo de menos coger el coche, y conducir por el camino de la huerta, con la música a tope y cantando a grito pelado hasta llegar a tu casa.
Cuando me creo que puedo con todo, y después me miro al espejo y me doy cuenta de que sólo soy la misma canija de siempre, igual de "chulita y poco más" pero con más arruguitas junto a los ojos, echo de menos ir a cuidarte para en realidad sentirme cuidada.

Así que, ¿sabes qué? Hoy me he dado cuenta de que la isla con la que llevo soñando hace tiempo, MI ISLA, ésa a la que me escapo mentalmente de vez en cuando para desconectar y conectarme, ésa a la que sólo yo sé llegar, y que tiene un mar increíble, unas olas ordenadas y un montón de montañas verdes... Era tu casa.

Hoy es 4 de febrero. Yo te echo de menos todos los días, sin excepción.

Pero hoy es 4 de febrero y me parece un buen día para apoyar a las personas que siguen luchando contra el puto cangrejo, y para pedir a quien corresponda que destine más fondos para la investigación contra el cáncer.

Y así, nadie tendrá la necesidad de inventarse islas. Será tan fácil como coger el coche, poner la música a tope, cantar a grito pelado y llegar a tu casa, a tu sofá, a tu batín... a tus abrazos.

Te quiero papá. HASTA LA LUNA Y VUELTA.


Foto tomada de la galería de Instagram del artista Pascal Campion Art @pascalcampionart